Mi hijo Mauricio está en una edad en la que el orden y la apariencia física no son, ni muchísimo menos, la prioridad. Esto nos ha pasado al 100% de los jóvenes de su edad. En los 80 en España los colegios no eran unisex y te criabas entre asilvestrados igual que tú. Todavía recuerdo el año que nos trajeron a las chicas del colegio femenino que estaba justo enfrente. Lo recuerdo bién porque a nuestra clase- COU de letras, yo tendría 16- vinieron las más feas. Pero eran las que eran y nosotros teníamos auténtica avidez por entablar conversación con seres de los cuales desconocíamos todo:usos, costumbres, motivaciones. Seguimos esperando noticias. Fue una auténtica revolución y, a partir de aquel día, notamos los cambios. Algunos permanecimos fieles a nuestra apariencia esencial, otros comenzaron a peinarse y algunos incluso venían apestando a pachuli, repugnante fragancia juvenil , y los más pijos a Massimo Dutti. Me vino a la memoria aquello porque supongo que cuando Mauricio se eche novia comenzaré a notar esos cambios de los que hablo. Hasta ahora el tío mantiene íntegra su peculiar visión de lo "cool". Hace unas semanas salí con él a comprar ropa- ya se sabe, prefiere ir conmigo porque dos tíos comprando ropa se ven extraños y quieren, necesitan pasar el mal trago cuanto antes. Batimos nuestro propio record y compramos dos camisas, un pantalón y unos zapatos en unos cinco minutos. Al ir a pagar ví unos jerseys que me gustaron y esta fue la breve conversación:
-Yo:"¿Te llevas uno de estos?". "
-Mauricio: " Ni hablar, es de algodón"
-Yo: ¿ Y cuál es el problema?
-Mauricio: " Desprecio el algodón, es más, ¡ESCUPO sobre él!"
Si es invierno él va en camiseta, si le dices que se abrigue se pone un plumón de gore-tex y se sienta en el sofá tan pancho-"me fastidias, te fastidio"-ha de pensar-. Ahora sólo lleva una sudadera con la serigrafía de Jack el de Pesadilla antes de Navidad. La lancha que tiene por pie rechaza cualquier zapato que no sea negro y de estilo deportivo y esa informalidad en el vestir (que ha de desaparecer y ahí estaré yo para echárselo en cara), se traspola a cierta "dejadez" a la hora de ordenar su cuarto, peinarse, remeterse la camisa, ser ordenado, etc,etc. Podría vivir de pizzas, rollitos de primavera y Whoopers de por vida, y cómo no, para rematar el cuadro, es super despistado, olvidadizo y reinterpreta el lenguaje a su conveniencia. Vamos, un tío de 15 años.
Hoy encontré en la biblioteca un libro de culto que leí hace tiempo: " Cómo tener la casa como un cerdo", Inmediatamente pensé en él y a estas horas ya lo ha leído casi entero. El libro es un compendio de todo aquello que una mujer odia en un hombre. Se eleva a la categoría de mandamiento el principio de " es mi casa y hago lo que quiero". He aquí algunas de las perlas que glosa el librito:
- " Aproveche que el suelo está sucio para tirar los platos y lavarlo todo con una manguera"
- " No limpie el techo, la gravedad lo hace por usted"
- " El frito es la esencia de la alimentación de un soltero. Todo lo que precisa es aceite, una sartén sucia y cualquier ingrediente. Sólo hay un paso más alla: el rebozado" (recuerdo que en los maristas nos ponían de comer mortadela rebozada, que ya hay que ser cafre
- Capítulo I: Justificaciones filosóficas, históricas y religiosas para no limpiar
- "Cualquier conserva que haya adoptado la forma de un pez globo está en dudoso estado. Baja a comer al bar".
El plan es simple. Si después de reirse a gusto no siente pena por el protagonista malo. Como último recurso me queda el tiempo, ese cabrón que nunca falla.


15 comentarios:
Al leerte vi a mis sobrinos, jajaja…definitivamente los chicos a esa edad son así.
Uno de ellos hoy tiene 15 años, cuando era más pequeño, también era una lucha que limpiase y se limpiase, mi hermana lo manguereaba literalmente y todo lo que encontraba tirado en su dormitorio lo tiraba a la basura, sin compasión, jajaj.
El otro día le comentaba a Luisa que mi hermana emplea el sistema del “quitar”, pero al parecer a Mauricio le resbala el tema.
Cambiará, eso es seguro, sea por una chica o por que el nivel de residuos a su alrededor no le permita llevar una vida normal, cambiará, ya lo verás.
Tu lo has dicho, compadre, lo que marca el paso de la adolescencia a la primera juventud es la adopción (casi compulsiva) de hábitos higiénicos regulares. ¿Y todo por qué? pues por la fuerza más poderosa del universo: la líbido.
Y rompiendo una lanza por el pobre Mauri: sí que es duro para el cristiano macho tener 15 años.
Por lo que cuentas es un chico normal ,cuando veas que se empieza a bañar más seguido , pasa horas delante del espejo y se perfuma como una meretriz ,es porque se ha enamorado..Edad difícil si las hay ,pero pasa ,o no te acuerdas ?
¿Lo recuerdas bien PORQUE ERAN LAS MAS FEAS????
Híjole....qué bueno que estoy de éste lado (del tuyo) de la que me salvé!!!
Si, ya conocerá y se preocupará por su arreglo personal en pos de las viejas...Mientras tanto, LA VIEJA se encarga de todo a todo...A veces lo confieso, tuve muchas ganas de haber nacido hombre.
Suertudos.
Mi sobrino de 15 se pone siempre la misma ropa, dice mi cuñada que se la quita antes de bañarce y la mete a lavar, sale de bañarce y la pasa a secar, mientras se queda en calzones a esperar, después se la pone y se instala su ipod y se tapa las orejas con los audifonos blancos,(para no escuchar criticas) y asi sieeeempre.La buena noticia es que el dia 15 de febrero empezó con novia, así que no tarda en cambiarce de ropa!!!jajaja.
Lo que no puedo creer es que el libido les controle TOOODOOOO!!, de eso depende su comportamiento y su aspecto? Que interesante!
Mauricio perdió muchas cosas en los últimos años, Ale. Lo dejó todo en México para venirse aquí. Ha aprendido de Luisa a no aferrarse a lo material, y aunque eso ahora le saca la vuelta a su madre, es una de las mayores cualidades que tiene. ¡Quitarle cosas se la refanfinfla!
Los 15 es la edad de la apertura, o al menos lo fue para mí, Pablo. En mi caso fue brutal-sobre todo para mis padres, por ser hijo único. No rompí el cascarón, lo hice añicos. La líbido, en efecto, lo mueve todo. Y lo que no mueva la líbido lo moverá el viagra.
Julieta, como si fuera ayer. Uno de mis pequeños pecados es pasearme con mi mujer por la calle y reencontrarme con amigas de la adolescencia que, digamos, pasaron de mí. No soy dado a las comparaciones, pero ¡ah, amiga!, viendo cómo le va a cada quién:¡no-hay-pun-to-de-com-pa-ra-ción. Vanitas vanitae. Y sí, es una edad difícil .Recuerdo un chiste donde un hijo al cumpli los 15 le preguntaba a su padre:"Papá, ¿debo ser de izquierdas o de derechas, progresista o convervador?, y el padre le respondía:"De izquierdas, hijo mío; para ser de derechas ya tendrás tiempo".
Cielo, me remito a lo dicho ut supra para que confirmes de qué lado estás. No hago comentarios sobre lo otro que dices .Besos.
Así es, Linda. La innata indolencia del macho hacia asuntos tan triviales como perfumarse, cortarse el pelo, elegir ropa,etc, se derrumba ante la promesa no hecha de algo que igual no se da.¡Ah, pero...¿y si se da?. Pregúntale a Luisa y te hablará de mi "maquiavélico y torticero modus operandi" para conquistarla.
Es verdad Juan, los que tenemos desapego material, nos las refanfinfla el que nos quiten algo....pero yo agradezco no tener ese apego, por que con el apego emocional, tengo por mil.
Un abrazo gordo
Es así Juan, aunque a veces esperamos bastante para saber cuándo se terminará eso del desorden.
Lo primero que cambian es lo del baño o aseo personal. Diría que desde los 12 ya entran en esa etapa del "no me baño porque me gusta así" y dura hasta los 17, 18, a veces 19. Cuando por fin, y con el único objetivo de conquistar mujeres, pasan de la mugre total a bañarse tres veces por día.
El orden comienza en el trabajo y algunas veces se traslada a la casa.
Yo tendré alma de bruja, pero eso de andar juntando ropa por toda la casa no es para mí. Querés que te lave la ropa?? ok, ponela a lavar en su lugar..
En la ropa que se ponen, puff, ahora tienen más condicionamientos que las mujeres!!!
Dosto, salir a comprar ropa con él es una tortura(bueno, ya el hecho de salir a comprar ropa es algo...¡ni siquiera me siento cómodo escribiéndolo!). Las escasas veces que he ido con él he terminado claudicando. Estas son sólo algunas de sus objeciones:
- No a a la ropa de punto
- No al cuero(dice que es hortera)
- No al color- negro, gris y marrón, si acaso, son los únicos aceptados.
- No a todo aquello que pueda ser definido como:
a)Formal
b)Clásico
c)De mi gusto
- No a las prendas de abrigo y rotundamente no a aquellas de doble capa. La negación puede revestirse de grito primario si el relleno es de "borreguito".Esto hay que sumarsélo a su actitud poco colaborativa(no le gusta probarse las prendas, calcula a ojímetro y casi siempre hay que volver a por otra talla).
¿Así o más difícil?
jajaja buenísimo.
Pa`llá voy que me las pelo... por ahora, si me descuido, no se cambia los calcetines en una semana, pero tiene 10 entonces huele un poco ácido y ya... el pelo ya es otra cosa.
Creo que el libro ese no se lo compro.
Ànimo, todo pasa, hasta la uva pasa.
el que describes allá arriba para comprar ropa- y me dió urticaria decirlo- es Adrián... y tienen 10... dios... estoyfrita.
Publicar un comentario en la entrada