Hace un par de años unos sujetos entraron al Museo Guggenheim de Bilbao. Con ayuda de un poco de velcro pegaron en la pared un cuadro, al que pusieron por título "Torbellino de amor"-en la imagen- y añadieron que se trataba de una donación del museo homónimo de Nueva York. El propósito estaba claro: criticar el "valor" otorgado a las obras de arte moderno. El cuadro permaneció un tiempo expuesto, aunque los responsables del museo, a posteriori, aclararon que la seguridad del museo en ningún momento se había visto amenazada. Daba igual. Fuera mucho o poco el tiempo de exposición mucha gente lo vió y lo consideró una pieza de arte. Sabemos que Dalí en los últimos años de su vida firmaba sus lienzos en blanco y los entregaba para que otro pintase en ellos cualquier cosa. Picasso se quejaba ante los que decían no entender su arte y les decía: "¿Saben ustedes chino?¿No?. Pues apréndanlo y sólo entonces conocerán mi obra". Yo sólo me rijo por un criterio: me llega o no me llega. Lo que está claro es que el arte abstracto está más sujeto a la estafa que el realista, que se mueve por intereses políticos y muchísimo amiguismo, y que si yo le digo en chino a alguien:"¡Me cago en el kilómetro catorce del cuerno derecho de tu padre!" y lo acompaño de una sonrisa puede que hasta nos demos un abrazo fraternal. La semana pasada estuvimos en una exposición de arte moderno y he aquí una pequeña muestra de lo que vimos. Insuperables la muerte tirándose a la muñeca y el mono echándose un coscorrón en la silla.¿Ustedes que piensan?





