El coche, dicen, es una extensión de la personalidad de su dueño. De eso no cabe duda, aunque podríamos añadir alguna cláusula que incluyera las posibilidades económicas y la situación familiar del momento. Tengo un amigo que acaba de tener mellizos y paga la hipoteca de una casa comprada recientemente. Digamoslo así, se va dando cuenta de qué va el tema. Así pues, ante el esperado aumento de la unidad familiar decidió cambiar su Volkswagen Polo del año de la polka por un vehículo más grande. Con lo que no contaba era con su color. En una lista presentada a cualquier macho que se precie de serlo el verde fosforito figuraría entre las últimas posiciones. Pero, ¡ah!, el concesionario hizo una oferta- no hay mucha demanda de coches en esta bonita tonalidad- que no supo rechazar. Y ahí lo tienes. Otros desconocen los límites del buen gusto y se compran coupés (no un Aston Martin, claro, un Hyundai) cuyas ventanillas bajan para dar a conocer al resto del mundo sus atroces gustos musicales- ruido basado en el "chunda chunda", más que nada-. Yo he tenido tres autos: negro, azul marino y verde plata. Nótese de nuevo el paso del tiempo aplicado al color. Los dos primeros correspondieron a mi tiempo de soltero y el último es un monovolumen familiar. Pero últimamente voy notando como aquello que se diseñó para el transporte se transmuta en vulgar trastero. Ayer me fijé mejor y esta es la relación de chismes, cachivaches, elementos diversos que habitan mi coche:
a) Una raqueta playera
b) La tapa de un bibe de Daniela
c) Un gorro que se compró en un mercadillo que nadie se quiere poner
d) Multas de zona azul arrugadas y depositadas en la guantera- que jamás ejerce como tal.
e) Mi móvil- que me lo suelo dejar olvidado en el salpicadero
f) CD´s sueltos fuera de su caja o en cajas que no les corresponden
g) Un sobrecito de ketchup Heinz, la funda de una Nintendo DS, dos o tres cadáveres de papas fritas bajo el sillín de Daniela y tres figuras de personajes de Kung-fu Panda de los que regalan en McDonald´s.
h) Papel higiénico
i) Miscelánea de papeles: publicidad, tickets de aparcamiento o de peaje, resguardos de pagos con tarjeta o de arreglos del mecánico, promociones del hiper tipo" 30 % de descuento en loción capilar con su próxima compra"(siempre me salen promociones de artículos que nunca compro), dos envoltorios de caramelos "vampiro" y un sobre vacío esperando ser llenado.
j) Un cómic doblado
k) Una fotocopia doblada del libro de familia que busqué durante horas por toda la casa.
Esto ocurre pese a que el coche se lava por dentro cada 15 días ¡Díganme que a ustedes les pasa lo mismo, por lo que más quieran!

