Mi familia, que son unos santos en vida, esperaba pacientemente mi llegada con la mesa puesta y sin probar bocado. El calor y el hastío me habían quitado casi por completo el apetito, pero el ogro que vive en mi estómago luchaba ferozmente contra lo subjetivo y reclamaba manduca. La aparición del instalador por la puerta tumbó sus aspiraciones- todo el mundo conoce el ideario de los instaladores, reparadores, pintores y demás chupasangres, pero lo dejaré resumido en estos puntos:
1.- La noción del tiempo de un instalador es distinta a la de cualquier ser humano. Donde dicen "esto está hecho en cinco minutos", hay que colegir " no tengo ni puta idea de cuánto me lleve, pero como cobro por horas, ten por seguro que va para largo".
2.- Su teléfono siempre tiene una cancioncilla cutre a modo de espera.
3.- Llegarán en el peor momento posible- justo al entrar a bañarte después de esperar horas (provocar ese efecto no sirve) o cuando estés contestando una llamada en otro teléfono.
4.- Tienes que estar a su lado aunque no tengas ni repajolera idea de lo que están haciendo. En el instante en que abandones el lugar de los hechos te llamará pidiéndote algo: un vaso de agua, un cubo, una escalera, ¡algo!
Así pues, cumpliendo este último apartado me subí con el chico a instalar el split (perdón, a ver cómo instalaba el split). Después de sugerirle dos o tres emplazamientos lo puso donde le salió de las narices y me indicó que era imprescindible instalar una bomba que desalojara el agua.
-¿Y eso hace mucho ruido?- pregunté sabiéndolo
-"¡Qué vaaaaaaaa!-dijo casi indignado-¡esto es de última generación!-sin embargo a mí los alumnos me llegan cada vez más torpes y malcriados. ¡Quién sabe si eso sea tan bueno!
Tiraron medio muro al suelo, pusieron una bomba feísima, se bebieron dos vasos de agua y dos cocas, dejaron un olor corporal del carajo en toda la casa y se fueron. A la media hora de estar en funcionamiento el split, un ruido atronador se hizo presente. Ruido que podríamos catalogar como el de la mezcla entre un hipopótamo torturado por la inquisición española y la sirena de peligro de una central nuclear. Esto sin exagerar.
-¿Tenemos que salir corriendo?- preguntó Mauricio
-¡Sal del baño ya, seas quién seas!- dijo Rebeca
-¡Mamiiiiiiiiiii!-dijo Daniela
-¡Hijosdesuputísimamadrechapucerosdelcarajo!-dije yo.
Ipso facto llamé a la tienda y una voz convicente, por su extremada frialdad, me dijo: " Ah, sí, claro, TIENE que hacer ese ruido. Está evacuando el agua".
- ¡Pero si me dijeron que era de última generación!¡ Lo más de lo más!¡Que me ha costado un huevo de pato la instalación!
- "Lo sentimos, algo de ruido tiene que hacer.Insisto, está evacuando el agua".
- "(Sí, exactamente eso que piensan pensé yo)"
Los días pasaron, casi logramos convivir con el ruido durante un tiempo pero con el paso de los días el estruendo iba in crescendo. "Es un ente con vida"- le decía, temeroso, a Luisa. "Es como si se fuera haciendo mayor; nació entre nosotros y crece con nosotros. Un día se soltará de la pared y vendrá a comernos". Pasaban los días y una mañana split, al que rebautizamos splot, por razones obvias, dijo aquí estoy y YA NO SE CALLÓ. Desde las ocho de la mañana inició un laaargo monólogo. Llamé a la tienda, ustedes me comprenderán, ligeramente alterado. ¿Sí?, buenos días, no le oigo nada bién"-la fría voz. "Claro, lumbrera, vivo con un alien, escúchen a su obra. Me dijeron que la bomba evacuaba el agua a cada tiempo, pero me han vendido a la diarreica del lote-escupí. "O viene alguien a dar la cara o me voy a poner una queja a consumo"(santa palabra que todavía funciona- dejará de hacerlo, sin duda). "Luego les mando al instalador". ¿A qué hora creen que llegarón?. A esa misma.
Me levanté para abrirles la puerta de la calle y en ese preciso instante ¡SILENCIO!¡SPLOT CALLÓ!. Y fue ahí donde comprendí que la naturaleza de aquel bicho desbordaba el concepto maldad. No sólo jodía, sino que sabía cuando dejar de hacerlo. Preso de una furia incontenible subí y lo puse a tope." ¡Revientaaaaaaaaa, revienta yaaaaaaa!"-....brrmmmmmmmooommmmm...-así, así, haz tu último bis, ¡hijoputa!
-"Vaya, sí que es mala suerte, la bomba está defectuosa"-dijo el instalador
- "Según para qué-dije yo-en Guántamo podría serles de gran utilidad"
- "Bueno no se preocupe, mañana vendremos a sustituir la bomba y todo arreglado"
- "¿Les hacemos sitio en la mesa?, ¿carne o pescado?"

